viernes, 16 de agosto de 2019

Dos minutos

         A veces, cuando veo que el reloj está a dos minutos de gritar y yo estoy a dos minutos de volver a la rutina, me pongo a pensar en ella. Y me paso horas viéndola embobado, observando cómo se peina, tomando su cintura, acariciando su pelo, sintiendo su perfume. El reloj, que poco entiende de flexibilidades, avisa a viva voz que llegó a 120, pero en ese lapso yo soñé toda una noche.

Marchito

          Algunas inspiraciones gritan por ser usadas.            Yo las encierro en una caja, hasta que no escuche salir del cubo nada más ...