miércoles, 10 de julio de 2024

La forma del odio

     Sobreenojo acerca de quién sabe qué. Intimidado por las mujeres que están acá al lado mío pero más por la bronca que tengo y no entiendo. Las pocas ganas de venir, la garganta que duele, el oído que quiere escuchar metal y no tiene auriculares.

     Todo me da bronca. No estar en mi casa en este momento me da bronca. No poder levantarme temprano. El gobierno. Mi vida. Mi intrascendencia. La bici que compré y se rompió la primera vez que la necesité. La casa que es un quilombo. Las pocas ganas de ordenar. El ansia de jugar a los jueguitos y lo improbable que es que de repente aparezca todo ordenado. El miedo de quedar en ridículo con Beta.

     Los boludos de los clientes. El cipayo del orto que dice que en EE. UU. está más barato todo. La idiosincrasia de una clase social que no sale del quejarse por boludeces, del sentirse culpable pero nunca responsable.

     La denuncia que me hicieron. Lo denunciable que soy. Lo que me gustan las mujeres, lo que me obsesiono con la que me guste y demuestre interés. Las 50 novelas que me invento, lo rápido y en simultáneo que se prenden fuego cuando una sale mal, cien pájaros chocando a 90km/h contra la ventana.

      El odio me sobreviene como una enumeración sin fin, con el propósito claro de no sentirlo más y el intento infructuoso de describirlo. Pero las hojas se acaban, la tinta no para de correr, el tiempo se agota y ya tengo que volver a ese lugar de mierda en el que no quiero estar, durante un horario en el que quisiera poder dormir, para cruzarme con gente con la que no me interesa hablar y que encima es, por lejos, la mejor opción que hay. 

      En estos momentos, no puedo concluir nada más que un "la vida es una poronga".

lunes, 3 de junio de 2024

Joy as an act of ressistance

        No nos dimos cuenta de la oscuridad del cielo. Si hubiésemos prestado atención podríamos haber puesto los sillones orientados al balcón (si tuviera sillones) y ver el degradé del celeste, del naranja, del violeta al negro. Ver, paso a paso, un proceso de ¿40?, ¿30 minutos? Tiempo corto para el reloj, tiempo eterno para nuestra percepción afectada por el alcohol y el THC.

          Pero estábamos ocupados tirando dados, comerciando, construyendo poblados, discutiendo. Disfrutando.

          Cuando era chico y no tan chico ví varias veces el salir el sol musicalizado por el ruidito de los cubos de plástico chocando con la mesa, por los gritos y las risas. Volver a eso ya no puede ser, cuando pasas los 24 años acostarte más tarde de las 4 AM es una condena a muerte que se dicta al día siguiente. Pero me sorprendió que el proceso inverso (ver al sol esconderse), sin embargo, sea una reinvención de esa sensación.

           Es triste ponerlo en comparación con la realidad, ahora jugamos en estas vacaciones extendidas, hermosas, en simultáneo: una tarde de domingo en el que todos estábamos libres. A partir de la semana que viene sólo tendremos tiempo libre en común a partir de las 22, cansados por el día laboral y queriendo dejar de existir, como todos los días. Entonces quizá ya no haya ánimos de manejar una ciudad, de comprar terrenos, de prestarle atención al turno del otro. Ojalá que sí, pero seguro que no.

           No es pesimismo. Nuestra vida es esto. Ojalá fuese distinto, pero hasta que se demuestre lo contrario voy a atesorar este hiato en el que los cuatro creímos que la vida podía ser buena.

jueves, 23 de mayo de 2024

Ahora que estoy borracho

"Cuando tomo alcohol siento que lo que hago no está tan mal
                                                        Pero a lo mejor es mi estado real"

           Después de una botella de vino no quiero viciar. Ni quiero dormir. Ni acariciar a mi gata más de 5 minutos. Quiero escuchar música mientras escribo este apunte sobre lo que me pasa. Porque en este estado deplorable (como evidencia de ello, tuve que intentar escribir deplorable seis veces) hay tantas interrupciones motrices y anímicas que no puedo hacer más que lo que quiero. Y cuando siento que se me va el valor le meto otro trago más, no vaya a ser que se me pase y vuelva a la monotonía, a la llanura habitual, al podría ser que no infla el globo por miedo a pincharlo.

            Una aguja pincha el globo igual, inflado o no, nada más que si lo pincha desinflado no te das cuenta hasta que es demasiado tarde. Pensamientos súbitos que no por tambaleantes y espontáneos pierden razón. Ya estoy condenado a ser un boludo, al menos intentaré serlo con convicción. Porque mi habitualidad rebota entre tratar el miedo a la intrascendencia y jugar jueguitos para olvidarlo. ¿Un tratamiento? Una vez por semana, los jueves a las 8:30, en el consultorio de Silvia. Eso es todo lo que puedo dar.

            No quiero ser el gil con los problemas boludos que me dijeron que soy, ni compartir esa categoría con la otra boluda que tiene los mismos problemas, toma los mismos anti depresivos y ya no me da bola. Lo soy, sí, pero no quiero. 

            ¿Y si necesito gastarme toda la plata en putas y timba como Dostoyevski? Ahí está, en realidad, el debate con la masividad, con lo que quiero ser, con lo que podría alcanzar. YA SÉ QUE SOY ANSIOSO. Tu problema es que querés ser Calamaro en el primer disco, diría la Silvia. Pero es difícil desligarse de las historias frenéticas e infumables, incoherentes y hasta ilegales detrás de cada gran obra. Si no es Van Gogh cortándose la oreja es Ross Robinson tirándole cosas a Joey Jordison para que toque enojado. El ver lo que se necesita para ser del tamaño que quiero me pone de frente con Vilemaw, así que discúlpenme por tenerle miedo a una araña gigante que ni en pedo enfrento solo.

             La intrascendencia. Otra vez la intrascendencia. Abrir los ojos y tener frente a ellos la evidencia de que no le intereso a la que me gustaría que pregunte por mí. El decirme que no insista, que no tengo por qué gustarle, el vacío posterior. El alcohol para llenarlo.


             La gata maullando allá.

             Yo, solo, escribiendo como único remedio.

jueves, 21 de marzo de 2024

Detesto estar enamorado

Veo dulzura en sus ojos negros, y una belleza que jamás vi. Veo paz en su actitud caótica, inesperada, tan inesperada como que me dirija la palabra. 

Es esa ternura que la rodea lo que me captura. Puedo ver un mundo con ella, pero su estatus de diosa sobre la tierra me hace preguntarme realmente si otra vez mi percepción me está engañando.


Detesto estar enamorado. Porque me va a hacer mierda.


Trato de simular que sos el motivo más importante de mi emoción por mi cumple. Intenté ocultar que cuando supe que ibas a ir apreté el puño en señal de festejo. No pregunto por vos, porque nombrarte va a abrir las puertas de todo lo que siento, y ruego que nadie hable sobre vos, porque va a ser un dique al que, de la nada, le vuelan la pared.

Y sos tanta mujer, sos tan imposible, que tengo ganas de hacer todo lo que quiero lograr. Quiero tener una banda, quiero grabar mi disco, mejorar mis composiciones, quiero escribir, todo solo para merecerte.


Desde que sé que existo para vos camino por una lámina de vidrio a 50 metros de altura.

sábado, 27 de enero de 2024

El oficio de asesino

            Siempre vas a seguir vivo si así te recuerdo. 

            Como somos desconocidos, el ver tus respuestas, el escuchar tu voz te mantendrá en el presente, como si hablaras acá, como ver el "That one night" de Megadeth y decir "así está Mustaine ahora".

            La realidad está creada por nuestra percepción, la negación es nuestra anteojera que oculta de nuestra vista lo que nos mata, lo que nos destruye, y es tan difícil entender que moriste que prefiero entender tu voz como un pedazo tuyo todavía vivo atrapado en una caja, como el locutor encerrado en el parlante de la radio.

            
            La muerte biológica, que entiende de 0 o 1, de vida o muerte; la muerte psicológica, que entiende que alguien está muerto sólo cuando así lo quiere, que considera a alguien vivo solo si su respiración no va a impedirte dormir por la noche.

            
            Me pregunto si asesinar a las caras que me duelen es lo correcto, o si simplemente cada puñalada, cada balazo al corazón ajeno es un ladrillo que me deja solo y atrofiando mis defensas, creyéndome más protegido cuando cada vez estoy más vulnerable. Porque claro, me relajo pensando que moriste porque ya no estás ni sé nada de vos, pero cuando aparecés desintegrás la pared que interpuse y mi neurosis se encarga de imaginar toda tu vida hasta acá a una velocidad supersónica.

            Te mato por mi bien, pero notar que sobreviviste me hace peor. Y no sé si matarte fue lo correcto o si tenía que tolerar tu existencia, dejarte respirar al lado mío o echarte de mi mente a las puteadas en vez de que simplemente me veas esfumarme cuando en realidad me desintegré.

            Es que ya vendí mi dignidad, el tiempo solo me vuelve miserable; en el llano, en la tierra fértil, crecen los recuerdos no superados. Si me quedo mirando la alfombra veo cómo brotan raíces de los recuerdos que tiré abajo de ella.

            Y no puedo hacer más que pensarte, que rendirte culto o resucitarte, en estos momentos en que me pregunto cuán vivo estoy.


viernes, 19 de enero de 2024

Duelo del narcisismo

Un mundo entero que se cierra
Un mundo entero al natural
Cómo le cuesta a todo el mundo
Aceptar el mal mundial
Un mundo entero que rechaza
Un mundo entero de pasión
Un mundo entero que no existe
Un mundo en mí que no soy yo

Quizá el todo esté cambiado
Porque del todo no entendí
Y como el mundo lo exigía
Creí que todo sería así
Y todo paso era en vano
Porque no es lo que yo ví
Oí decir "no hay imposibles"
Y como un tonto lo creí

Hoy se cierran muchas puertas
El todo inmenso que no es tal
Pasé de un mundo a lo mío
Es lo único que cambiará
Y por un día fue tragedia
No subirse al pedestal
Al otro día fue hermoso
Tener mis brazos sin golpear

Un mundo eterno, abrumante
Nos arruina la emoción
Nos desparrama en cada instante
Nos rebalsa cada opción
Te parece desgraciado
Achicar la habitación?
Cuando te toque ordenarla
Veras que es mucho mejor

La pronta huida

No me permitiría nunca
Naturalizar esta belleza
Siempre estuvo en mi cabeza
A la ciudad mi mente apunta

Y como voy para ese lado
Me gusta dormir en la mora
Ver volar a las palomas
Y a los gorriones anidados

Oír cantar al venteveo
En un cielo celeste y llano
El sauce que se sacude en vano
El verde en todo lo que veo

Guardo pedacitos de cielo
De pasto, perros y un colibrí
Para que cuando me rodee el gris
Mis recuerdos lo pinten entero

La habitación de al lado

          Ella vió la señal que habían pactado para cuando pase, y la entendió al instante.  Había quedado con su amiga en que, cuando se ...